EL FEDERAL   6 de Noviembre de 2008 AÑO 5 - N°235
  LAS ENTIDADES TECNOLÓGICAS

EL CAMPO 2.0
CUANDO VALE
DARSE CUENTA

ACTA, Aacrea y Aapresid son las entidades que nuclean a empresas, productores e investigadores que proveen conocimientos e insumos técnicos al campo argentino. Conjuntamente manejan más de mil millones de dólares anuales y desde una fundación piden que sus opiniones sean tenidas en cuenta en las negociaciones entre la comisión de enlace agropecuaria y el Gobierno.
Por Gustavo Hierro - Fotos: Alejandro Peral.

En los ámbitos institucionales del agro las llaman “Las Tecnologías”. Se trata de asociaciones que nuclean a empresas, investigadores y productores rurales que trabajan en red y proveen al sector productivo más moderno del país las herramientas de conocimiento que necesita para sostener un liderazgo innegable a nivel internacional.
Se trata de tres importantes instituciones: la Asociación de Cámaras de la Tecnología Agropecuaria (ACTA), la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) y la Asociación Argentina de Consorcios de Experimentación Agrícola (Aacrea), que conjuntamente manejan un poder económico que supera los millones de facturación, y proveen soluciones tecnológicas en términos de productos y de procesos a todo el complejo agroindustrial argentino.
ACTA, por su parte, nuclea a cuatro cámaras que presentan los proveedores de innovación tecnológica en el área de semillas, agroquímicos, fertilizantes, productos veterinarios y maquinaria agrícola.
Aapresid es una asociación de productores que fomenta la implementación del sistema de siembra directa, y tuvo un rol protagónico en el proceso de sojización que vivió la Argentina en la última década.
Y Aacrea, desde hace más de cincuenta años, integra en todo el país a grupos de productores organizados en nodos que se nuclearon para compartir experiencias de intercambio tecnológico a nivel agrícola.
“HAY UNA LIMITANTE CULTURAL. LOS ARGENTINOS ESTAMOS ACOSTRUMBRADOS A VIVIR EN UNA SOCIEDAD BASADA EN LA CONFRONTACIÓN Y VER QUIEN TIENE LA RAZÓN. CREO QUE EL CONCEPTO CLAVE PARA REVERTIR ESO ES LA RED, DONDE TODOS PARTICIPAN A PARTIR DE CONSENSOS Y DONDE CADA UNO APORTA LO QUE SABE HACER MEJOR.”
RICARDO HARA, ACTA
Los dirigentes de las entidades, que permanecieron en un estratégico segundo plano durante la primera etapa del conflicto agropecuario, decidieron asumirse ahora como actores políticos, y piden pista para sumar sus aportes al gran debate nacional sobre el futuro del modelo productivo.
La modalidad que adoptaron para participar es tan moderna como funcional: la fundación “Darse Cuenta” desafía a reflexionar sobre las mejores estrategias que la Argentina debe adoptar para crecer en un mundo complejo.
Ricardo Hara, presidente de ACTA; Víctor Trucco, presidente honorario de Aapresid y Marcelo Carrique, ex presidente de Aacrea, también cabezas visibles de la fundación, aceptaron dialogar con El Federal sobre este cambio de perfil que protagonizaron sus respectivas entidades.
-¿Cuántos de nuestros problemas pueden atribuirse a dificultades nacionales y cuántos al contexto de crisis global?
-Víctor Trucco: Justamente viajaba con un industrial amigo de la maquinaria agrícola, y me decía que vendía muy bien acá y afuera. Después, todo lo que ocurrió con el campo le dio un golpe muy grande en lo local. Se fueron acotando sus pedidos porque cambiaron los números y los ánimos. Y ahora el contexto internacional le está pegando muy fuerte. Podía compensar la baja local con lo que tenía comprometido afuera con exportaciones a Rusia, pero todo eso se cayó, se quedó sin financiamiento y las tasas de interés se fueron a las nubes. Es como si hubieran puesto una bomba.
-Marcelo Carrique: Yo creo que la crisis internacional es tan fuerte que tapa muchas cosas. Sin ninguna duda habrá países mejor parados que otros, depende de cómo hayan hecho los deberes en los últimos 30 años.
-Ricardo Hara: A veces en estas situaciones de crisis internacionales se tiende a igualar a todos para abajo, y me parece que hay una diferencia muy grande entre la gente, las instituciones o los gobiernos que hacen las cosas bien y los que hacen mal. Ahí es muy importante reconocer y aprender de los modelos exitosos, porque si no caemos en falsos dogmas.
-Trucco: Fijate que la Argentina regala los precios máximos con la exportación cerrada de carne, de lácteos, de granos, etc. No hay una autocrítica. Los argentinos no la tenemos clara. No está en el consenso de los argentinos lo bueno que es exportar, producir, etc. E incluso hay un concepto que es el siguiente: nosotros consumimos lo que exportamos. Ese es el problema. Como un producto de exportación es más caro, creen que nos encarece la vida. Imaginemos si tuviéramos que importarlo. ¿Cuál sería el precio de los lácteos, de la carne, etc.? Como ciudadanos y como país, cometemos errores, muy seguido, y no tenemos claro el problema de por qué reiteradas veces nos va mal.
-Carrique: No nos damos la posibilidad de aprender de los errores, porque cambiamos todo y, como no funciona, empezamos de nuevo usando el mismo modelo que ya probamos y tampoco funcionó. No somos capaces de ir construyendo. No aprendimos a corregir los errores.
-Trucco: Acá siempre la crisis se atribuyen a los gobiernos y creen que se sale de ellas por acción del Gobierno, y no es así. Hoy uno de los fenómenos que ya nadie discute es la soja. Gracias al sector privado, la soja aumentó la producción mil veces en 30 años. En el año 70 se producían 50 mil toneladas de soja. Hoy se producen 50 millones. Y eso fue por el esfuerzo de los productores, no por las políticas del Gobierno.
-Convengamos que la soja tiene un costado oscuro también.
-Trucco: Pero tomemos el costado positivo. El gran pico de crecimiento de la soja ocurrió en los años 90. Sin embargo, Menem no dijo “soja” jamás en los diez discursos que dio en La Rural. Eso quiere decir que salió de la gente. Llegado el momento de ver los recursos, todo el mundo se pone en gran político y pretende decidir cómo va a usarlos. Pero cuando el precio de la soja subió había 50 millones de toneladas, de producción, no 50 mil, y ése fue mérito nuestro. Que nos dimos cuenta en el campo.
-La Argentina ha tenido un crecimiento agrícola extraordinario en las últimas dos décadas. ¿Qué rol cumplieron las tecnológicas frente a este crecimiento?
-Hara: Crucial. Te diría que prioritario. Mucha gente cree que este salto productivo fue fruto del clima o del suelo, y en realidad lo que hubo fue un fuertísimo proceso en incorporación de innovación tecnológica por parte de los productores, que se dieron cuenta, como los productores de Aapresid y de Aacrea, que para progresar necesitaban incorporar tecnología. Y ahí es donde me parece que ha jugado un rol muy importante toda la innovación que hubo en el área de la genética, de la biotecnología, de la siembra directa, de las nuevas maquinarias, de la agricultura de precisión, de la incorporación de la informática.
-¿Qué opinan sobre la evolución de la primera etapa del conflicto rural?
-Trucco: El tema de las retenciones explotó en aquel momento porque llegó a niveles abusivos. Realmente, la gente estaba harta de estar harta, y provocó una explosión. Los vecinos se encontraron, y después las entidades, planteándose que había que poner un límite a todo esto.
Creo que la disputa por la Resolución 125 es un antes y un después de no sólo para el campo, sino para el Gobierno y para el país. Gracias a esto surgieron tanto los organismos a través de las entidades, como los autoconvocados. La gente no tenía un activismo, y gracias a esta circunstancia aceptó la representación de las cuatro entidades gremiales. En el caso nuestro, somos entidades técnicas, no entramos en disputa con las otras, ni queremos ser la quinta, o la sexta.
-Ustedes son transversales. Entre sus asociados tienen miembros de las cuatro grandes entidades del campo.
-Carrique: Estamos en todas las entidades al mismo tiempo.
-¿Creen que el mecanismo de representación que adoptó el campo a través de la Mesa de Enlace dio buen resultado?
-Hara: Creo que la comisión de enlace pudo reflejar bien los sentimientos de los productores y por eso ha sido exitosa, sobre todo porque defendió la unidad a rajatabla. Y gracias a esa unidad la gente urbana, que en gran parte no conocía al campo ni a sus reclamos y que probablemente todavía no los conozca, se sintió de alguna manera reflejada en valores como la dignidad, la defensa de esos pueblos del interior, la generación de trabajo, y en ese aspecto ha sido un proceso interesante y positivo. Que el público urbano se haya dado cuenta que el agro no es una actividad primaria, sino que significa un permanente agregado de valor que termina en la mesa familiar, en las exportaciones, en las góndolas, y que de ese proceso participa muchísima gente.
-Los dirigentes de la Mesa de Enlace admitieron que deben participar de la política. ¿Cómo se ven las tecnologías?
-Trucco: Nosotros también nos asumimos como actores políticos. Pensamos que la Argentina necesita una agenda ciudadana. La política, en general, se maneja con encuestas para saber qué  piensa la gente y los políticos empiezan a disputarse ese imaginario, con las ideas que se tienen sobre la felicidad, el proyecto nacional, etc. En realidad, eso es sólo un relato, un cuento. No van a las demandas reales del país, y los problemas crecen. Están las necesidades empresariales, pero hay temas mucho más graves, como es la desnutrición infantil, o el hambre, o la falta de justicia. Nosotros estamos planteando, entonces, desde una iniciativa común, que es la función “Darse Cuenta”, la construcción de una agenda ciudadana. Que en las discusiones haya una agenda de problemas concretos, y plantearnos cómo los vamos a resolver, más allá del partido político al que cada uno pueda pertenecer. Nosotros creemos que también otras entidades, como la Fundación Conin de Mendoza contra la desnutrición, o la Red Solidaria, pueden aportar muchas ideas concretas para terminar con esos problemas. Lo que nosotros buscamos es construir un diálogo.
“NOSOTROS PLANTEAMOS, DESDE LA FUNDACIÓN “DARSE CUENTA”, LA CONSTRUCCIÓN DE UNA AGENDA CIUDADANA. QUE EN LAS DISCUCIONES HAYA UNA AGENDA DE PROBLEMAS CONCRETOS, Y PLANTEARNOS COMO LOS VAMOS A RESOLVER, MAS ALLA DEL PARTIDO POLITICO QUE UNO PUEDA PERTENECER.” VICTOR TRUCCO, AAPRESID.
-Carrique: Tenemos claro que son problemas muy complejos, que no se resuelven sólo con buenas intensiones. Nuestro planteo es que cada uno tiene que verse como un nodo en una red, donde cada nodo tiene sus fortalezas y las tiene que explotar al máximo, pero siempre en vinculación con el resto, porque es imposible avanza sólo. Nosotros nos sumamos a cada proyecto desde nuestra mirada empresaria, y aportamos lo organizacional, lo administrativo y el desarrollo en redes, para que el trabajo sea sustentable y brinde soluciones. Es un aporte tecnológico que damos desde lo técnico.
-Cuando ustedes ofrecen aportar tecnología para superar problemas, ¿encuentran siempre el camino allanado, o el ego de los que deben recibir la ayuda los limita?
-Hara: Hay una limitante que es casi cultural. Los argentinos estamos acostumbrados a vivir en una sociedad basada en la confrontación y ver quién tiene la razón. Creo que el concepto clave para revertir eso es la red, donde todos participan a partir de los consensos y donde cada uno aporta lo que sabe hacer mejor. No creer que uno puede hacerlo todo, sino trabajar con el concepto de ganar-ganar. Ahí es donde empieza a verse la sinergia, la potenciación y el empowerment, que son valores que estamos promoviendo y donde empezamos a encontrar resultados. Yo creo que en la Argentina necesitamos resultados positivos. Nuestro gran problema no es que la gente no trabaje y no piense. Nosotros podemos aportar a la comisión de enlace nuestro conocimiento técnico para sumar una perspectiva que enriquezca la discusión.
-Más de uno de los que leerá que ustedes piden participar de la solución de los problemas del campo, dirá: “¿Y éstos de dónde salieron?”. ¿No lo pensaron?
-Carrique: Eso nos pasa porque tenemos esa cultura. Pero hay lugares donde no pasa. Uno se pega contra la pared varias veces, pero también puede caminar. Hay que tener una perspectiva egoísta, pero hay un montón de instituciones que piensan como uno. Entonces, no hay excusas para no intentarlo.
-Trucco: Nosotros tenemos respeto por la política. Nosotros creemos en construir a través de redes, no nos estamos proponiendo como candidatos. Lo que nos interesa es que se tenga en cuenta una temática, una agenda.
-Hara: Se confunden políticas de Estado con políticas de gobierno. Lo que hace falta es un gran acuerdo sobre los temas principales, que excedan el corto plazo y piensen en soluciones a mediano plazo. No estoy inventando la pólvora, ha ocurrido en España, en Japón, en Chile, en Alemania. Y es que sobre estos temas vamos todos juntos, y no importa si es estatal, privado, de derecha, de izquierda ni nada.
-Trucco: El problema es que los gobiernos gobiernan para sí mismos, y no para el país. Hay que alinear esos intereses con los de la Nación. Hay que adaptarse a los vaivenes de la globalización. Si nosotros vemos venir desde afuera sólo amenazas, estamos perdidos.
-Volviendo al conflicto agrícola, ¿qué aspectos tendría que rectificar la comisión de enlace para defender mejor los intereses del sector?
-Hara: Creo que el riesgo que existe es volver a caer en una postura reactiva y hablar mirándose el ombligo. Ese es un problema que tuvo durante años el agro y que ha logrado revertir durante este conflicto. Hay que mostrar propuestas de cara al resto de la sociedad. Hay que trabajar pensando más en el bien común, y las entidades tecnológicas, en este sentido, complementamos el trabajo de las entidades gremiales, de ninguna manera somos una competencia. Estamos pensando en el futuro y trabajamos con faros largos.
-¿Fueron consultados por la Mesa de Enlace durante el conflicto?
-Hara: Hemos participado de reuniones, hemos sido consultados, y en relación al futuro, desde ACTA somos muy optimistas, no porque no conozcamos los problemas, sino porque estamos muy seguros que vamos a ser parte de la solución.
-Carrique: Yo creo que esa visión general y abarcadora estuvo en las cuatro entidades de la Mesa de Enlace cuando se desató el conflicto. Fue lo que hizo que todos nos pongamos atrás de ese problema y lo asumiéramos como propio.
LOS DIRIGENTES DE LAS ENTIDADES PERMANECIERON EN UN ESTRATEGICO SEGUNDO PLANO DURANTE LA PRIMERA ETAPA DEL CONFLICTO Y AHORA SE ASUMEN COMO ACTORES POLITICOS.
-¿Cuáles son los temas tecnológicos que están pendientes en las discusiones con el Gobierno?
-Trucco: Creo que el mundo ha cambiado, y tenemos que tener una visión clara de por qué evolucionó nuestro campo y las oportunidades que se presenta. Mucho de eso tiene que ver con la sociedad del conocimiento y con la innovación. Y la innovación no es sólo tecnológica, sino organizacional e institucional. Hoy el campo ha dejado de ser una empresa familiar para organizarse en rede, donde cada miembro se especializa en una determinada actividad. Unos administran, otro asesoran, otros operan en los mercados. Hay que adaptarse a los nuevos modelos. Hoy en la Argentina tenemos que empezar a ver esas cosas. Y las políticas oficiales todavía no traducen esos cambios.
-¿Qué reclaman al Gobierno concretamente desde el sector tecnológico?
-Hara: Trabajar hacia el futuro con faros largos. La clave son las nuevas tecnologías. Hace 30 años, la cantidad de patentes tecnológicas que generaban la Argentina y Corea eran similares, alrededor de 50 al año. En la actualidad, la Argentina duplicó las patentes tecnológicas, pero en ese mismo período Corea del Sur logró 3.500 patentes tecnológicas. Esa brecha que se produce a partir del conocimiento entre un país y otro es enorme. Y todo eso es inversión productiva a largo plazo. Entender eso y fomentar reglas de juego claras, respetar la propiedad intelectual, promover la investigación y el desarrollo, es fundamental.
-Carrique: Yo sumaría una visión de que el sistema agroindustrial argentino es uno de los motores importantes del desarrollo nacional. Como gobierno, trataría de generar las condiciones macro como para que se desenvuelva para tener mucha capacidad y competitividad.
-Expliquen cuál es el trabajo que hace la Fundación “Darse Cuenta”, que ustedes integran.
-Trucco: “Darse Cuenta” es una metáfora de que lo que le pasó al campo, le tiene que pasar también a la Argentina. Empezamos a desarrollar la idea de “darnos cuenta” desde una perspectiva de iluminación. En Aapresid, por ejemplo, nos dimos cuenta de que algo, la siembra directa, nos cambió la vida. Compartimos ese concepto con Aacrea y con ACTA, hicimos una fundación y ahora la idea es tratar de difundir esa idea de desmitificar, para tratar de buscar a las cosas una difusión simple, de que nos va mal porque hacemos mal las cosas. Creemos que la Argentina es un país espectacular. Lo que aspira el argentino es prosperar, mejorar. Pero nosotros mismos hacemos lo imposible para que eso no ocurra, y eso es lo que queremos cambiar.
-Hara Creo que tenemos que salir de este rol cómodo de ser simplemente opinadores, y tomar el compromiso de participar activamente. Esto puede ser a través de los partidos políticos, de asociaciones civiles, de ONG’s. Hay un montón de formas de participar y creer que no se puede hacer nada, o que la culpa es del otro, es una excusa fácil que debemos erradicar. Y desde las tecnológicas, lo estamos haciendo.

Más información. Fundación Darse Cuenta. www.darsecuenta.org.arinfo@darsecuenta.org.ar

Opinión
LA INDUSTRIA DE LA CIENCIA DE LOS CULTIVOS Y EL DESARROLLO SUSTENTABLE
Por Horacio Busanello
Presidente de CASAFE (Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes) y presidente de SYNGENTA AGRO S.A
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Hace diez años las industrias proveedoras de insumos y tecnología agropecuaria decidimos unir visiones, fuerzas y conceptos, y así nació la Asociación de Cámaras de Tecnología Agropecuaria (ACTA). Mostrábamos así una vocación integradora que superaba las visiones más limitadas, aunque legítimas, de las Cámaras individuales.
Hemos aceptado el desafío de un mundo que crece. La población mundial de 6.500 millones de personas llegaría a no menos de 8.000 millones en los próximos 15 años. Y la superficie cultivable del planeta no crecerá. Al contrario, las necesidades de urbanización y usos creativos la harán declinar.
Para 2030, cada hectárea agrícola deberá proveer alimentos para cinco personas. En 1960, cada hectárea agrícola deberá proveer alimentos para cinco personas. En 1960, cada hectárea alimentaba sólo a dos. Vasta poblaciones del mundo está saliendo de la pobreza, en especial en Asia, y demandan calidad y proteínas animales. Sin olvidar la provisión de fibras y biocombustibles, que ponen aún más tensión. Todo un desafío para un planeta con sus recursos al límite.
Nos definimos como “la industria de la ciencia de los cultivos”. Ya no desarrollamos simplemente “productos”, sino “paquetes tecnológicos”, y nuestra actividad se apoya en la investigación, el desarrollo y el trabajo integrado a las cadenas de valor. El paradigma es el de “desarrollo sustentable”: altos rendimientos por hectárea con simultáneo cuidado responsable del medio ambiente y respeto y promoción hacia lo humano y social. La experiencia de la siembra directa en la Argentina es un ejemplo notable de este concepto puesto en acción. La Argentina tiene un potencial productivo cuyo techo es difícil de imaginar.
Los sacudones financieros actuales son apenas un episodio en nuestra visión: los fundamentos permanecen inalterables. La clave está en el conocimiento, la tecnología y la innovación. Es imprescindible la inversión en estas áreas, con previsibilidad y respeto al derecho de propiedad, en especial el de propiedad intelectual.
Nuestro país ha dado pasos concretos en este sentido y confiamos que una visión conjunta de los ámbitos académicos, empresario, estatal y del consumidor nos permitirá seguir avanzando y colocar a la Argentina como una potencia agroindustrial.

Opinión
LA ACTUAL CRISIS ES UN NUEVO RETO A LA EFICIENCIA
Por Gastón Fernández Palma
Presidente de Aapresid

Aapresid tiene entre sus objetivos promover la implementación de prácticas agrícolas sustentables en lo económico, social y ambiental, que se constituyan en un paradigma de gestión eficiente, en un mundo que utiliza sus recursos con mayor intensidad, para satisfacer las necesidades crecientes que surgen como consecuencia del mejoramiento de la calidad de vida de los miles de millones de seres humanos que lo habitan.
La biotecnología es uno de los grandes pilares de este nuevo modelo. Una disciplina que representa un “antes y un después” en el desarrollo agrícola.
La adopción de modernos paquetes tecnológicos por parte de los productores argentinos, fue causal directa de la revolución agrícola que se registró en nuestro país. Las ventajas de las praderas pampeanas no alcanzaban para enfrentar los requerimientos de los mercados y debieron ser nutridas con tecnología de última generación para que nuestro país sostuviera su liderazgo internacional.
La dinámica de los mercados nos obliga a contar con los últimos adelantos biotecnológicos.
La demanda de cereales, oleaginosas y productos derivados de su industrialización se mantienen sólidos, más allá de la crisis mundial. La consolidación del uso de aquéllos para destinos diversos, más allá de los alimentarios, es una característica que dominará a la agricultura y a la agroindustria.
Por naturaleza, nuestro país es exportador de estos productos y debemos despojarnos de prejuicios: debemos producir grandes volúmenes de alimentos de la mayor calidad y con el mayor agregado de valor posible, atender la demanda de forrajes e involucrarnos activamente con la producción de bioenergía, privilegiando en todos los casos, la implementación de políticas de largo plazo, en un marco de justicia social, donde el mercado interno sea atendido con programas específicos que eliminen definitivamente el dilema entre exportación y consumo.

No debemos perder la posibilidad de pertenecer al núcleo de países que cuentan con tecnología de punta y operan con una asignación eficiente de recursos, como clave para sostener nuestro liderazgo, con políticas públicas activas, donde las inversiones de riesgo sean clave y la investigación, desarrollo y los nuevos conocimientos dependen de ellas y requieren para su concreción, marcos adecuados, con base en la existencia de seguridad jurídica y reglas de juego estables.

Opción
CONSTRUIR EMPRESAS MAS ALLA DE LOS NEGOCIOS
Por Oscar Alvarado
Presidente del Movimiento CREA

Estamos transitando el último tramo de un año especialmente complicado para el sector agropecuario. Es un buen momento para revalidar nuestros roles y aprender de la experiencia vivida, pero es difícil sacar conclusiones frente a un panorama tan incierto como el actual, tanto a nivel nacional como internacional, en el que no sabemos el rumbo que tomará la crisis. De lo que estamos seguros es que para afrontar los próximos desafíos tendremos que tener bien claros nuestros objetivos sin olvidarnos de nuestros valores.
Desde sus inicios, el principal objetivo del Movimiento CREA fue promover el desarrollo integral del empresario agropecuario para lograr empresas económicamente rentables y sustentables en el tiempo, probando tecnología y transfiriéndola al medio para contribuir con el sector y el país.
Promovemos la tecnificación del campo, no como un fin en sí mismo, sino como un medio de progreso. El suelo tiene una función trascendente como productor de alimentos, pero es un patrimonio del futuro, un bien que estamos tomando prestado de nuestras próximas generaciones. Es por esto que, tan importante como la tecnología, es el desarrollo del empresario y de la empresa.
Es fundamental no perder de vista las ideas y los valores que venimos pregonando desde nuestros orígenes: la idea de construir empresas y no negocios, no comprometerse con el dinero sino, fundamentalmente, con el crecimiento de las personas, con el desarrollo de nuestras comunidades y con el progreso de nuestro país.
Venimos aprendiendo entre todos que un negocio es aquel en el que lo único que importa es la plata, pero nosotros nos hemos propuesto ser constructores de empresas, donde lo que importa es el desarrollo de las personas y su bienestar. Para poder atravesar momentos difíciles es fundamental no perder de vista la razón por la que estamos juntos, la misión de nuestras empresas.

El eje del Movimiento CREA es el trabajo en grupo, el intercambio de experiencias en información con el fin de capitalizar las habilidades y conocimientos individuales. De esta manera buscamos mejorar las técnicas de producción y de gestión empresarial y encontrar soluciones para los problemas de las empresas. El trabajo en grupo es nuestra herramienta más valiosa y la queremos compartir con todos los miembros de la comunidad agroindustrial, para que los años que vienen nos encuentren más fuertes y unidos.